El reto de aprender a gestionar las emociones

Zaragoza celebrará el próximo mes de mayo el II Congreso Internacional de Inteligencia Emocional. Pero, ¿sabemos los zaragozanos gestionar nuestras emociones? La Inteligencia emocional gana cada vez más adeptos y cobra importancia en las aulas. Cada vez son más los colegios de la ciudad que incorporan programas de educación emocional.

La alegría, la ira, la tristeza o el miedo son algunas de las emociones que sentimos día a día. Unas veces somos capaces de controlarlas, otras, se nos escapan por completo.
Zaragoza celebrará el próximo mes de mayo el II Congreso Internacional de Inteligencia Emocional, donde se reunirán alrededor de medio millar de expertos para ahondar en este tema, que cada vez cobra más importancia en nuestra sociedad. ¿Sabemos realmente gestionar nuestras emociones?

La respuesta, a priori, sería un rotundo ‘no’. Las prisas, la rutina y el ritmo socialmente acelerado impiden que nos paremos a pensar qué sentimos en cada momento y cuáles son las razones que nos llevan a comportarnos de una determinada manera. “Lo que ocurre es que vamos en automático”, explica la coaching y autora de la web www.crecimientocomoactitud.com, Marian Gil.
“Sentimos y actuamos sin pararnos a pensar. Solemos vivir en el pasado, en lo que hice ayer, y en el futuro, en lo que tengo que hacer mañana. Y nos olvidamos del presente, del ahora, de lo que siento en este momento”, detalla.
Por esa razón, muchas veces nos arrepentimos de lo que hacemos, de nuestras reacciones, o confundimos sentimientos. “No estamos acostumbrados a hablar de las emociones. Las enmascaramos, las disfrazamos o las ocultamos”, indica la trabajadora social y autora del blog Avanza Emociones, Ana Andrés Vela. “Cuando un niño nos dice que tiene miedo a algo o se cae, enseguida le restamos importancia. No pasa nada, decimos. Tendemos a ocultar la tristeza o el miedo y no debería ser así. No hay emociones buenas o malas.
Debemos sentirlas todas y aprender a gestionarlas, que no nos arrastren”, comenta.
Pero pararnos a pensar qué nos pasa, qué sentimos, qué quiero hacer, qué me gusta o quién soy yo, nos resulta complicado. “Solemos funcionar según lo que se espera de nosotros y nos sentimos egoístas si pensamos en nosotros mismos. Hay que cambiarlo. Que cada uno detecte sus necesidades y lo que necesita para ser feliz”, explica Vela. Porque saber gestionar nuestras emociones nos beneficiará en todos los ámbitos de la vida. “La inteligencia emocional te ayuda a conocerte a ti mismo, a solucionar problemas, a tener más éxito y seguridad, a comunicarte y relacionarte mejor con los demás”, asegura.
Por estas razones, los expertos insisten en que la inteligencia emocional debería trabajarse día a día y desde la infancia. “El sistema está enfocado a que aprendamos, memoricemos y a que no nos escuchemos”, indica Marian Gil. Pero las emociones pueden gestionarse. “No nacemos con ello aprendido pero todos tenemos potencial. A un chaval que sea impulsivo, por ejemplo, le podemos dar las herramientas necesarias para que detecte porqué actúa así y aprenda a no precipitarse”, explica José Antonio Planas, presidente de la asociación aragonesa de Psicopedagogía y del comité organizador del II Congreso Internacional de Inteligencia Emocional.

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Fuente: www.zaragozabuenasnoticias.com